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Mensaje del Dr. Luis Ernesto Derbez Bautista
Rector de la Universidad de las Américas Puebla
Septuagésima Ceremonia de Graduación
14 de junio de 2014


Hoy se consuma el sueño de cada uno de los 1055 jóvenes que conforman la generación UDLAP 2014. Al iniciar esta nueva etapa de su vida, nuestros graduandos no deben olvidar que sus padres y sus familias son corresponsables del éxito que hoy celebran y que dicha corresponsabilidad, nació del amor incondicional que tienen por ustedes: amor que hoy debe ser retribuido, celebrando en compañía de ellos, el éxito que cada uno de ustedes construyó en esta institución. Por ello, en este día de celebración, les pido que brindemos un caluroso aplauso a quienes hoy les acompañan en esta Plaza de las Banderas: ¡sus padres y familiares cercanos!

Las graduaciones son eventos en los que se mezcla la nostalgia y la esperanza.

Nostalgia al recordar los momentos que vivieron en las aulas universitarias, los amigos hechos en el campus, los exámenes sufridos, los profesores consentidos y aquellos que con su ejemplo dejaron una huella indeleble en la vida de cada uno de ustedes. 

Esperanza de que la formación obtenida en la universidad los haya preparado para enfrentar exitosamente los retos de su vida futura, de que los amigos que han hecho permanezcan a su lado ayudándolos a ser ciudadanos de valía y, sobre todo, de que los valores adquiridos los lleven a actuar siempre con excelencia profesional y responsabilidad social.

Al dejar las aulas, muchos de ustedes se integrarán a su primer empleo, otros colaborarán en la empresa familiar o arrancarán su primera empresa; habrá quienes iniciarán estudios de posgrado y otros participarán en organizaciones de la sociedad civil. Sea cual fuere la actividad a la que se integrarán, a partir de este momento todos sentirán el choque entre el confort derivado de los años universitarios y el estrés de entrar a un sendero desconocido que están por iniciar.

No tengan temor, más de 30 mil ex alumnos dan testimonio del valor de la educación que acaban de recibir, demostrando que si afrontan los retos que la vida les pone, con decisión y constancia, el triunfo está garantizado.

Sin embargo, ese triunfo debe basarse en algo más que la búsqueda de la riqueza material, el reconocimiento personal o la adquisición de objetivos estériles que no dejarán trascendencia al final de sus vidas. 

Y esa vida trascendente se dará cuando se rijan por valores como la honestidad para reconocer lo que es un logro propio y lo que es uno apoyado en el trabajo de otros; la responsabilidad para actuar siempre en aras de lograr el beneficio social por encima del beneficio personal; y la humildad para aceptar que no importa cuán grande sea su contribución profesional, ésta será sólo una pequeña aportación en la historia de la humanidad.

Les deseo que su vida sea trascendente.

¡Muchas gracias!


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