Graduación 71 - Universidad de las Américas Puebla (UDLAP)
Discurso del Rector

Discurso pronunciado durante la 72ª Ceremonia de Graduación UDLAP
Dr. Luis Ernesto Derbez Bautista
11 de junio de 2016


¡Bienvenidos a la Septuagésima Segunda Ceremonia de Graduación de la Universidad de las Américas Puebla! 

Felicito a todas las familias que hoy nos acompañan.  Esta es una fecha inolvidable para ustedes, pues representa el día en el que su respaldo incuestionable permitió a cada uno de nuestros egresados obtener el título académico que, a partir de hoy, ostentarán; el diploma que les permitirá iniciar ese difícil proceso de integración a la sociedad mexicana con el éxito que tiene garantizado todo egresado de la UDLAP.  Todas y cada una de las familias aquí representadas pueden a partir de hoy decirse: ¡somos orgullo UDLAP!

Quiero también felicitar a los profesores aquí presentes. La calidad profesional de quienes hoy egresan es el resultado de la calidad académica de cada uno de ustedes, calidad que permite a nuestra universidad garantizar que generación tras generación de egresados UDLAP se gradúa como la élite de los profesionistas en México. Gracias a ustedes, nuestro modelo educativo basado en competencias ha transformado a estos jóvenes en los sólidos profesionistas que hoy entregamos a la sociedad.  Pido a todos los aquí presentes que me acompañen en un sincero aplauso para nuestros maestros, quienes hoy despiden a una nueva generación de egresados UDLAP con cariño y mal disimulado orgullo.      

Queridos egresados, el mundo que les espera es un mundo lleno de incertidumbre.

Un mundo en el que la tolerancia e intransigencia cohabitan; en el cual el respeto a los derechos humanos y la violación de los mismos son ocurrencias diarias; en el que el incremento en la riqueza de unos cuantos ofende por comparación a la pobreza de otros muchos; un mundo en el que los valores tradicionales de la humanidad –honestidad, sinceridad, integridad y compasión– son cuestionados diariamente ante la incertidumbre provocada por la creciente escasez mundial de recursos y el temor de que la globalización transforme las oportunidades de cada uno de nosotros en una pérdida de bienestar, producto de la competencia proveniente del exterior.  

Su generación enfrentará una disyuntiva: aprovechar la tecnología para el bienestar de unos cuantos, o hacerla accesible a todos para lograr la equidad que nuestra época reclama. Esa tecnología que, o bien puede ser la solución a la mayoría de los problemas que la humanidad enfrenta, o bien puede ser aplicada para destruirla en un instante de locura. 

Bien utilizada, la tecnología moderna mejora la calidad de nuestras vidas al ser aplicada en cada actividad cotidiana. Así, las nuevas tecnologías de la información nos permiten establecer una empresa de tamaño medio y competir exitosamente con empresas de mayor tamaño a nivel nacional e internacional. La aplicación de avances tecnológicos en el campo de la medicina ha logrado extender y mejorar la calidad de vida de todos y cada uno de nosotros. El uso de la resonancia magnética ha cambiado completamente la manera como se detectan y atienden enfermedades que en otra época hubieran sido fatales para el paciente. Operaciones que hasta hace unos cuantos años eran de gran riesgo, hoy son tratadas ambulatoriamente gracias al uso de cirugía laparoscópica.

Usada apropiadamente, la tecnología mejora la calidad de vida de todos los seres humanos. Usada inapropiadamente, esa misma tecnología puede convertirse en una adicción que nos hace perder el gusto por la cultura que enriquece el alma y destruir la naturaleza que nos rodea.

Decidir cómo utilizar la tecnología para mejorar la vida de todos los seres humanos y decidir también qué forma de organización cívica ayudará a mejorar la equidad social, serán las decisiones que marcarán a partir de este día su vida profesional. El título que hoy reciben representa el final de sus estudios universitarios y el inicio de su responsabilidad como ciudadanos.

Cicerón dijo en una ocasión que «un buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes»Al dejar nuestras aulas recuerden esto y conviértanse en los ciudadanos que nuestro país necesita.  Así, cuando al final de su vida alguien les pregunte ¿qué has hecho por tus semejantes?, podrán sin pensarlo dos veces responder ¡mejorar su bienestar!

Viéndoles desde esta tribuna puedo decir confiadamente que ustedes, quienes forman nuestra Generación 2016, responderán así.

Les deseo una vida próspera y longeva, donde la felicidad les acompañe siempre.

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